Lechuzas

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Los titónidos son aves que se encuentran muy extendidas en el mundo; solamente se encuentran ausentes en el extremo norte de América del Norte, en el Sahara y en ciertas zonas de Asia. La gran mayoría de las 16 especies de la familia Tytonidae han sido muy poco estudiadas y algunas, como por ejemplo Tyto soumagnei, a duras penas ha sido avistada desde que fue descubierta; la lechuza común o lechuza de campanario “Tyto alba” es una de las especies más conocidas de las lechuzas.

Lechuzas

Son los titónidos “Tytonidae” una de las dos familias de aves en el cual se divide el orden Strigiformes; la otra viene siendo Strigidae. Las especies de tal familia, que reciben la denominación genérica de lechuzas, son de tamaño de mediano a grande, característica por poseer la cabeza ancha en forma de corazón. Los incluyen los titónidos dos sub-familias: Tytoninae y Phodilinae, ambas con solamente un género cada una. Se remonta al Eoceno el registro fósil de la familia; dos subfamilias se conocen solamente por sus restos, conocidas como Selenornithinae y Necrobyinae.

Parece ser que era nechuza un nombre antiguo que se utilizaba para identificar a la lechuza, que seguramente derive de nochuza, el cual es un despectivo de nochua, palabras derivada a su vez del latín noctua. Se relaciona este último término con nox-noctis que quiere decir noctis. El paso de la palabra nechuza a lechuza, según la información suministrada por el etimólogo Juan Coromonias, posiblemente se debió a la creencia de que a tales aves se echaban sobre los niños de teta, dando a pareces que los estuvieran amamantando.

Otra posible explicación, que se relaciona con lo anterior, la podemos hallar en que lechuza sea más bien un sinónimo de la palabra griega eunuco, la cual proviene del griego antiguo eunóus, que quiere decir lecho o cama. El sufijo oujos, que quiere decir posesión terminaría completando la palabra, teniendo un significado que quiere decir guardián del lecho. Siguiendo el anterior modelo se construyó la palabra lechuza, pero en base del latín lectus, que quiere decir lecho o cama, que evolucionó a su vez en castellano hacia lechu. Añadiéndole un sufijo análogo al griego uja, que en latín vendría siendo uza, tendríamos de este modo el mismo significado de guardiana del lecho.

Taxonomía

Comprenden los búhos de las granjas dos subfamilias existentes: los Phodilinae o búhos de las bahías y los búhos Tytoninae o Tyto (donde se incluye el búho común). Une los Caprimulgiformes en conjunto con el orden de los búhos la taxonomía Sibley-Ahlquist; en esta taxonomía, los búhos granjeros son pues una subfamilia de Tytoninae. Esto no se encuentra respaldado por investigaciones recientes, no obstante las relaciones de los búhos en generalmente no se han resuelto todavía.

Hábitat y distribución

Son las lechuzas una familia muy numerosa,  a pesar de no estar presentes en el norte de América del Norte, en el África sahariana y enormes zonas del continente Asiático. Estas aves viven en una amplia gama de hábitats, desde bosques hasta desiertos, y desde las latitudes templadas hasta los trópicos. La gran mayoría de las veinte especies que aún viven de estas lechuzas son muy poco conocidas. Algunas de estas aves, como el búho rojo, apenas han sido observadas o estudiadas desde que se sabe que existen.

Las lechuzas que residen en la Península Ibérica son aves que no migran, pero ese lugar sí que recibe la visita de lechuzas europeas en invierno. Las que habitan en la Península Ibérica todo el año son sedentarias, aunque conviven en territorios que, en invierno, llegan a abarcar más unas 5 mil hectáreas. Se reduce en verano a unas 350 hectáreas, en estos territorios, cuentan las parejas con un nido, un par de lugares para dormir, y un gran número no determinado de lugares de visita ocasional.

Ya que estas aves pasan toda su vida en tales territorios, acaban conociéndolo a la perfección, sabiendo pues perfectamente cuales son aquellos sitios más idóneos para anidar o cazar y también las mejores rutas de vuelo. Su preferencia en anidar en campanarios, torreones y graneros ha generado que en muchos sitios se le apode como: lechuza de campanario, mientras que en inglés su nombre es barn owl, que quiere decir, búho de granero. Esto se debe prácticamente a su costumbre de no construir nidos, ya que estas aves aprovechan todo tipo de oquedades, sobre todo si están en edificaciones, que se encuentren al menos a unos tres metros sobre el suelo.

Características

La característica principal que poseen los búhos es el disco facial en forma de corazón, que se encuentra conformado por plumas rígidas, que le sirven para amplificar y localizar las distintas fuentes de los sonidos durante la caza. Eliminan completamente el sonido provocado por el vuelo otras adaptaciones en las plumas del ala, ayudando pues la audición del búho que está en busca de presas ocultas como también mantener la presa completamente inconsciente del búho.

Los lechuzas son aves  más oscuros en generalmente en la zona posterior que en la anterior, usualmente de color marrón anaranjado, siendo la zona anterior una versión moteada o más pálida del dorso, aunque se observa una considerable variación inclusive entre especies. Los búhos se parecen muchísimo a los búhos Tyto, aunque poseen un disco facial dividido, penachos en sus orejas y tienden a ser un poco más pequeños.

Tamaño y peso

Entre sus características corporales podemos destacar que es una de esta aves rapases de tamaño medio, cuenta con una altura que varía entre 32 y 40 centímetros, una envergadura que varía entre 80 y 95 centímetros, y más o menos medio kilogramo de peso (aproximadamente entre 430 y 620 gramos).

Colores

El aspecto general de este pájaro es de un ave esbelta, que posee largas patas y una cabeza voluminosa. En la Tyto alba predominan en su plumaje los tonos leonados y dorados en el dorso y el blanco puro o hasta un tono ligeramente plateado en el vientre. De estas aves podemos hallarlas de muchos colores dado su especie, así como las hay blancas las hay también negras.

Sus plumas dorsales y la zona superior de las alas y de la cola presentan unas pequeñas punteaduras de color gris, negro y blancuzco, en tanto que en las regiones ventrales pueden estas aves mostrar un moteado variable. La cara de este pájaro cara es inconfundible, y tiene forma de corazón, destacando dos grandes ojos de color negro intenso y un pico prominente de un color claro.

En la lechuza Tyto alba, hace referencia tal nombre científico al blanco de su plumaje, esto porque Tyto proviene del griego Tuto, que quiere decir lechuza, en tanto que alba procede pues del latín albus, cuyo significado es blanco. El primer nombre científico que tuvo esta aves fue Strix alba, nombre propuesto por Scopoli en el año 1769. Miller, en el año 1956 propuso que se llamara Lechusa stirtoni.

Canto

Pueden dar miedo, de hecho mucho miedo los gritos de las lechuzas, esto porque la mayoría de las vocalizaciones que hacen estas aves, puede ser de hasta un total de 17 sonidos diferentes, son bastante estridentes. La vocalización más escuchada de todas quizás sea aquella que es una especie de siseo el cual es sonoro y metálico, este sonido va aumentando a medida que el ave lo va produciendo.

Aquellos gritos son más que un quejido, como los suelen hacer algunos búhos, pueden emitir un grito espeluznante y prolongado. Para poder defenderse de sus enemigos, tanto los jóvenes como los adultos pueden silbar de una manera similar a como una serpiente lo emite, cosa que confunde a los depredadores. Otro sonido que es característico viene siendo ese el clic áspero, el cual genera con la lengua y el pico cuando ya se ven atrapadas o acorraladas. En tal situación suele tumbarse de espalda y mostrar sus afiladas garras, golpeando continuamente con ellas, siendo esta acción un mecanismo defensivo muy eficaz.

Alimentación

Son las lechuzas animales carnívoros, sus alimentos preferidos son: los murciélagos, ratones y ratas, gusanos, arañas, otros pájaros más pequeños y las lagartijas. Varias especies se pueden alimentar también de pequeños peces, ranas y otros anfibios. En ciertas ocasiones comen carroña, es decir, los restos de animales que se encuentran muertos y que encuentran.

Se pasan las lechuzas casi toda la noche en búsqueda de su alimento, ya que al día necesitan de una cantidad de comida que es equivalente a su propio peso para lograr sobrevivir. Cuando estas aves se encuentran con su presa cara a cara se abalanzan sobre ellas, y seguidamente se la tragan completamente. Esto le causa regurgitaciones a causa de los huesos, plumas y los pelos de los animales.

Apareamiento y reproducción

Al igual que muchas otras aves, las lechuzas son unos animales muy fieles a sus parejas, aunque seguramente esto se deba a la fidelidad del territorio donde se asientan. De todos modos al ser territorios amplios, no es para nada extraño que lo compartan con otras parejas o con otros individuos solitarios, lo que nos dice que son unas aves poco territoriales.

Muchos de aquellos cánticos nocturnos de las lechuzas no son más que llamadas que se realizan entre el macho y la hembra, que se encuentran continuamente comunicándose entre ellos. En lo que respecta al dimorfismo sexual entre ambos individuos, es algo muy leve, y el elemento que los distingue más es que las hembras suelen presentar unas pecas pequeñas de color marrón en el plumaje del pecho en tanto que los machos suelen poseer plumas blancas en su totalidad. Es también una diferencia que los machos suelen llegar a ser un 10% más pequeños que las hembras, esto es algo prácticamente general.

Se prolonga su largo periodo reproductor, usualmente, de marzo a octubre, aunque se ha sabido de la existencia de nidadas en todos los meses del año. Se debe tal peculiaridad en gran medida, a la contrastada tendencia de esta ave a instalarse en las cercanías de los seres humanos, usualmente en emplazamientos bastante resguardados, como graneros, desvanes, almacenes, cámaras de aire, entre otros., aunque son también muchas aquellas lechuzas que ocupan canteras, cantiles rocosos y árboles huecos.

Como es de costumbre el nido habitual entre las rapaces nocturnas, carece completamente de estructura alguna y se puede ubicar directamente sobre el suelo, aunque estos pájaros prefieren situarlo sobre algún tipo de repisa o montículo. Consta la puesta de cuatro a siete huevos estos van a ser incubados por la hembra durante 30 o 31 días, lo hacen a partir del primero. Si las condiciones lo permiten y sus presas además abundan, las lechuzas pueden optar por realizar una segunda puesta; igualmente, son habituales, aquellas puestas de reposición en el caso de perder la nidada.

Los pollos de estas aves nacen de manera asincrónica y prontamente establecen una jerarquía a la hora de comer los alimentos, esto puede suponer la muerte de las crías más pequeñas. La comida es traída por ambos progenitores al nido, no obstante es el macho el que habitualmente, se limita a llevar las presas a la hembra para que esta se encargue de despezarla y alimente a sus crías. Vuelan las jóvenes lechuzas con 50 o 55 días de vida, aunque las mismas no serán independientes hasta la tercera o incluso quinta semanas después.

Estado de conservación

Están actualmente en amenaza cinco especies de búhos granjeros, y varias especies se han extinguido durante el Holoceno o incluso antes (por ejemplo, el polen de Tyto, que es conocido por el registro fósil de la isla Andros en las Bahamas, y seguramente es la base para el mítico Chickcharnie. Son las lechuzas en su mayoría nocturnas, y usualmente estas no migran, viven en parejas o solas.

Sufre la población de lechuzas un declive de sus poblaciones aproximadamente el 13% desde el año 2005, aunque en determinados puntos de España llega al 50%, esto dado el portal SEO/Birdlife y los datos que fueron recogidos en el programa Noctua, agradecidos por el trabajo de los 450 voluntarios aproximadamente que se encargan de recopilarlos cada año.

Pone en evidencia determinados problemas sociales y ambientales la situación actual de las lechuzas que hoy día atraviesa el medio rural. Al igual que sucede con otras aves, las lechuzas son muy difíciles de contar, en parte porque son aves de hábitos nocturnos, es por ello que las dimensiones poblacionales actuales sobre todo son basadas en estimaciones, aunque apuntan todas ellas a declives poblacionales.

Hasta hace poco tiempo, era la lechuza un habitante usual de todos los núcleos rurales, cortijos, cobertizos, casas de campo y caseríos e inclusive pueblos y ciudades, donde estas se establecía en las zonas periféricas, en arrabales, torres, soberados y cementerios, no obstante, en las últimas décadas, hemos dejado de ver y de escuchar a estas grandiosas rapaces en una cantidad considerable.

Sin duda que las radicales transformaciones anexadas por el hombre en el ámbito rural, el empleo de rodenticidas y pesticidas, y la pérdida de enclaves de nidificación productos de obras y remodelaciones del campo, han llegado a marcar este declive. Tampoco debemos olvidar los frecuentes atropellos que estas aves sufren, sobre todo aquellas aves jóvenes en dispersión y las hembras grávidas, las electrocuciones e inclusive el comercio ilegal. Todo esto ha causado que las lechuzas se encuentren actualmente en el Libro Rojo de las aves de España, catalogadas como especie “En peligro”, no obstante la UICN (que es la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) clasifique a esta ave con “Preocupación menor” a un nivel mundial.

Además aparece la lechuza añadida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas justamente en la categoría “De interés especial”. Ee estimó en España, en números, en el año 1997 un total de 50 mil a 90 mil parejas reproductoras, aunque se realizó sin datos de censos específicos por lo que tales datos no son muy precisos y tampoco se encuentran actualizados. Según BirdLife International la población europea, fue estimada entre 111 mil y 230 mil ejemplares, y se ha documentado también una disminución alarmante, en más de la mitad de los países europeos, que es superior al 20%.

Como ya hemos denotado en el texto anterior, es la carretera una de las principales causas de mortandad en las lechuzas. En un estudio hecho en España entre los años 1983 y 1989, se ubicaba el atropello por vehículos como la principal causa de muerte de tal especie (aproximadamente del 36,5%), era seguido del saqueo de nidos (con un 18,1%) y luego estaban los disparos por armas de fuego (con un 15,5%).

Si tenemos en cuenta que el tráfico por carretera desde aquellos tiempos a la actualidad ha ido en aumento, y sin siquiera haber encontrado estudios más recientes a una escala nacional, los estudios tanto locales como puntuales aún lo siguen ubicando como la primera causa de muerte. Habíamos hablado antes de la muerte de jóvenes, aunque es muy grave también el atropello de hembras que se encuentran en estado de incubación ya que supone la pérdida de las puestas.

Otro punto verdaderamente importante es que los atropellos se suelen repetir anualmente, en puntos de carreteras o en autopistas que presentan una elevada densidad de tráfico, convirtiéndose pues en verdaderos “puntos negros” para las lechuzas. La frecuencia horaria de las colisiones, aunque solamente se puedan constatar en el 10% de los casos coincide con periodos de máxima actividad de la especie, que es con la aparición de las primeras luces del día y a media noche.

Curiosidades

Apodos

Es muy usual usar nombres vulgares distintos para los animales en cada rincón de España. Pues bien, se trata de nombres vernáculos bastante específicos de cada lugar, que en ocasiones son localismos acotados a regiones bastante pequeñas. Es muy común en las aves, y no se salvan las lechuzas de ser nombradas con distintos nombres.

Es Castilla y León una de las comunidades más grandes de España. En ese lugar a las lechuzas se les suele llamar allí de muchas formas: cabra loca, cabra blanca, carabiella, coruja, meata, motuviella, coruxa, curuja y chupacandiles. Es este último, muy llamativo, en otras comunidades es de uso común y hace referencia a aquella extendida leyenda acerca de la costumbre de las lechuzas de entrar en las iglesias por las noches para beberse el aceite de los candiles que las alumbraban antiguamente.

El nombre para estas aves en bable es coruxu, curuxa o rillu. Es Curuxa también el nombre utilizado en gallego. Son llamadas Hontz zuria en euskera, y son también en catalán los nombres múltiples y variados: òliba, olibassa, òbila, miloca, xuta, ruta, xupa, xura, mifa, babeca, meuc, xibeca o xucaoli, todo va a depender de la región en específico en la que preguntemos.

Aves noctámbulas

Las lechuzas son unas aves rapaces especialmente nocturnas, estas suelen dormir posadas en sus dormideros, durante el día y de pie, siendo pues más activas sobre todo al atardecer y al amanecer, además pueden cazar de una manera perfecta en la oscuridad de la noche. Para ello usan sus supersentidos.

Hay varios superhéroes de ficción que están basado en las características de los búhos, tenemos por ejemplo el conocido Búho Nocturno de Watchmen, o The Owl, de Marvel que es uno de los enemigos de Daredevil, o el reciente Dark Owl de Ladybug, aunque no hay superhéroes que estén basados en lechuzas.

Tenemos Lechuza Detective, que es un personaje de la literatura infantil, que es el protagonista de varios libros. Esta historia se trata de Carla, una niña de nueve años, que se encuentra estudiando cuarto de Primaria, y es una asidua fanática de los cómics. Ella posee una imaginación exagerada y su abuelo Carlos, que es quien la entiende perfectamente, le obsequia un disfraz de lechuza bastante especial, este disfraz le proporciona habilidades como visión nocturna, resistencia a los golpes, cortos vuelos, etc., es decir superpoderes que están basados en las extraordinarias habilidades de estas rapaces nocturnas.

Vuelan silenciosamente

Es muy elegante el vuelo de las lechuzas, silencioso y bastante ágil, esto es gracias al escaso peso que poseen y a la forma y colocación de sus plumas. Son sus alas largas y relativamente anchas, cosa que les permite inclusive cernirse de una manera hábil sobre un punto, en tanto rodean el terreno en busca de presas. Localizan a sus presas estas rapaces nocturnas por medio de métodos acústicos, y por ello no se pueden distraer con el sonido de su propio aleteo.

Pero la verdadera clave que tiene el sigilo de la lechuza es una lentitud en su vuelo, sin mucho aleteo, lo que en conjunto con la pronunciada curva de sus alas supone una ventaja enorme. Se crea una baja presión en la cara superior de las alas, esto las aspira hacia arriba. Es su plumaje denso y muy suave, lo que además amortigua el sonido, y los flecos ubicados en los bordes de sus plumas podrían servirles también para minimizar las turbulencias y por ende el ruido.

Esto convierte a estas aves en unos cazadores invisibles en la oscuridad de la noche. Son capaces de caer sobre su presa la cual no será consciente de lo que sucede hasta que nota finalmente el afilado frío de las garras y el pico de una lechuza. Es tan alucinante esta manera de volar, que ingenieros alemanes han estudiado sus mecanismos con la finalidad de diseñar perfiles aerodinámicos que minimicen el impacto acústico y que se puedan aplicar a la aviación.

Lechuzas de Harry Potter

El servicio postal usado en la saga de Harry Potter no solamente se basa en lechuzas, sino que se basa también en toda clase de rapaces nocturnas. De hecho, la lechuza famoso niño mago muy conocido hoy día, Hedwig, es realmente un búho nival, Bubo scandicus, ahora nos preguntamos, ¿son las lechuzas búhos? La respuesta a esta pregunta es no. Las lechuzas, los búhos, los mochuelos, los cárabos o los autillos pertenecen al mismo orden de aves, o sea los estrigtiformes o las rapaces nocturnas, que es un orden que se segmenta en dos familias, lechuzas o los titónidos y los estrígidos, orden que incluye al resto.

Viene del inglés la confusión entre lechuzas y búhos, ya que en tal idioma todas las rapaces nocturnas poseen la denominación owl. Evidentemente dependen de cada especie todas las diferencias entre búhos y lechuzas, ya que, por ejemplo el búho nival sí que posee determinado aspecto de lechuza. En el caso del Bubo bubo, búho real, sí que se llaga a diferenciar, y no precisamente poco de las lechuzas: Son sus ojos de color amarillo en vez de negros; su cara además es muy diferente, sin un disco facial muy marcado; posee penachos de plumas a manera de orejas y es mucho mayor su tamaño.

Oyen con la cara

Las lechuzas poseen un sentido del oído que es una cosa prodigiosa. El disco facial no solamente sirve para cumplir su debida función como cara, sino que además actúa como una especie de antena parabólica que se encarga de captar y transmitir los sonidos hacia cada uno de los dos oídos del ave, que están ubicados a ambos lados de su cara. Incluso podríamos decir que la cara de una lechuza es una enorme oreja parabólica.

Presenta la apertura de la oreja un gran tamaño y posee un pliegue de piel, denominado halda preaural, el cual funciona como el pabellón auditivo móvil de varios mamíferos. Son las lechuzas capaces de hallar pequeños roedores los cuales hacen un ruido mínimo al merodear entre las hojas del bosque, bajo una capa de nieve o por debajo de la hojarasca con una gran precisión. Esto inclusive estando a decenas de metros, esto los convierte en uno de los animales que poseen uno de los mejores sentido del oído del mundo, teniendo una sensibilidad que es diez veces mayor a la del ser humano.

Las señales que genera un mismo sonido percibido por medio de cada oreja son distintas, y se traducen estas diferencias en términos espaciales. Se llama el proceso fusión biaural, y se comenzó a estudiar en los años setenta, usando para ello lechuzas, en tales estudios. Se seleccionaron estas aves ya que son capaces de percibir una diferencia en la señal que proviene de cada oído, de solamente 30 millonésimas de segundo.

Gracias a estos estudios, en la actualidad sabemos que pasa por la fabricación de un mapa espacial en las neuronas del colículo inferior, el mecanismo de análisis de las señales auditivas, una estructura en el mesencéfalo cerebral donde se genera un mapa especial, es decir, que de una manera sencilla diferentes áreas de tal estructura se activan o desactivan dado los retardos percibidos entre las señales que provienen de cada uno de los oídos.

La colocación asimétrica de cada una de las orejas, a diferentes alturas, ayuda a esto. Los estudios en laboratorio hechos con lechuzas han concedido confirmar que el mecanismo por medio del cual localizamos los sonidos es bastante común a muchas especies, no óbstate, es muy cierto que en el caso de estos pájaros nocturnos en general, y en el de las lechuzas particularmente, la precisión con que funciona es verdaderamente sorprendente.

Visión nocturna

Los ojos de la lechuza y de otras rapaces nocturnas, a diferencia de la gran mayoría de aves, se encuentran en posición frontal. Esto les ayuda a que puedan calcular la profundidad y notar la realidad en tres dimensiones, de igual modo como lo hacemos nosotros; es lo que se denomina visión binocular o estereoscópica. Para lograr ver lateralmente, le permite su cuello girar la cabeza hasta 180 grados a cada lado. Aunque al contrario que nosotros, su vista posee casi el doble de sensibilidad a la luz que la vista nuestra y alcanza a notar todo lo que se mueve.

Han confirmado diferentes estudios que el sistema visual de las lechuzas se encuentra diseñado para producir tanta agudeza visual en aquellas condiciones de poca luz como le sea posible, pudiendo sacrificar si les fuese necesario la resolución en tales condiciones. Estos potentes ojos no solamente sirven para ver de noche y además funcionan también de manera perfecta a la luz del día. El principal problema que poseen estas aves con respecto a su visión es el hecho de que los destellos lograrían cegarlas por un momento, lo que es muy habitual con el faro de los coches.

Viven muy deprisa

Se cree que la media de vida de estos animales es de cuatro años, aunque existen registros de lechuzas con 15 e incluso hasta 25 años de edad, aunque esto no deja de ser excepción en la naturaleza. Se debe esta media tan corta a que es muy amplia la mortalidad en el primer año y nuestra propia especie no contribuye necesariamente a alargar este valor medio. No es raro ver en cautividad que puedan superar los 20 años si se encuentran bien cuidadas y poseen el alimento suficiente y adecuado.

Malos augurios

Quizás producto de sus chillidos, que son parecidos a los de una persona gritando, aterrada de miedo y desesperación, y a sus hábitos nocturnos desde siempre se le ha asociado con brujería, malos augurios y con la muerte. Aún se encuentra muy extendida la leyenda que cuenta, que si una lechuza se encuentra revoloteando alrededor de una ventana o quizás se ha posado en el techo de una casa, anuncian sus graznidos que va a fallecer una persona.

Hay una antigua leyenda mexicana que dice lo siguiente: “cuando una lechuza canta, el indio muere”. Aquella característica torsión completa de su cuello, cosa puede hacer esta ave con bastante facilidad sin realizar prácticamente ningún tipo de ruido, quizás también haya influido, y desde la Edad Media, se le atribuyó a lechuzas y a los búhos esa etiqueta de brujas o magos que se encuentran camuflados en la naturaleza bajo la apariencia de rapaces nocturnas.

En determinadas culturas paganas de Oriente, el avistamiento de las lechuzas o de los búhos era considerado como un signo de mala suerte. La tribu kĩkũyũ de Kenia, de igual modo que los aztecas y mayas, en Suramérica creían que si una persona observaba o escuchaba a una rapaz nocturna, alguna persona iba a morir en los próximos días. El mismo Mictlantecuhtli, quien es un dios de la cultura azteca, el dios de la muerte, era representado de manera frecuente en compañía de lechuzas o búhos.

Muchas leyendas de pueblos Españoles también giran en torno a las lechuzas, como ejemplo tenemos “la lechuza del Calvario de Montalbán”, en Córdoba, supuestamente un ser que vivía en tal lugar y la gente del pueblo decía que solamente volaba de noche, con sus grandes alas de metro y medio, este ser lograba ver todo con sus grandes ojos. Sobrevolaba con sus grandes alas todo el pueblo. Su vuelo es bajo, se sitúa en cualquier balcón o en cualquier tejado.

Aquel ser según cuenta la leyenda se alimenta en el sótano ya que allí tiene su comedero. Tiene las patas muy grandes. Son sus uñas puntiagudas y portan en sus plumas enfermedades. Lo verdaderamente mágico es que posee cabeza y pecho de mujer, con una melena muy larga. Pero es especialmente terrible son sus dos ojos redondos y muy grandes, son tan brillantes y amarillos que asustan en la noche. Asustaban en el pueblo a los niños y les decían que no salieran de sus casas de noche, o si no se los llevara la lechuza del Calvario.

Lechuzas con mucho arte

Ha sido la lechuza también fuente de inspiración para los artistas, por ejemplo, aparece esta ave en la imaginativa obra de El Bosco. Podemos incluso observarla en su grabado Nido de Lechuzas. Asociaba el artista a esta ave con el mismísimo diablo, y se pensaba que se dedicaban estos pájaros a beber el aceite de las lámparas que estaban en las iglesias, lo que era un acto sacrílego en su totalidad.

En el dibujo de El Bosco, ha ocupado la lechuza el tronco de un árbol con el objetivo de proteger a su polluelo, en tanto que otros pájaros aletean con violencia en los alrededores del nido. Dado esta representación, seguramente la lechuza ha usurpado anteriormente ese hogar a otro pájaro, y es por eso que se generan los ataques. Varias lechuzas y búhos salen en muchas otras de sus obras, como por ejemplo la conocida El jardín de las delicias.

Los discípulos de El Bosco también se fijaron mucho en las lechuzas. Alberga el Museo Lázaro Galdiano un óleo sobre tabla el cual data de finales del siglo XV o principio del XVI, su nombre es “La visión de Tondal” y se le atribuye la autoría a un seguidor del pintor flamenco. La simbología de esta obra es tan compleja como la de El Bosco y en tal cuadro se puede notar el viaje iniciático de Tondalus, quien es un caballero irlandés del siglo XII, que visita el más allá.

Se nota en la pintura, una cabeza humana de ojos huecos por donde se asoma una rata y se logra ver a Eva reposar de manera perezosa con la serpiente enroscada en su cuello, acomodándose sobre una almohada que un simio le prepara. Se cree que todo esto simboliza al atrevimiento desatendiendo la sabiduría, que en tal caso se encuentra representada por nuestra protagonista, la lechuza, aunque ésta se encuentra representada con los cuernecillos típicos de los búhos.

Buenas vibraciones

Al igual que hay personas que aseguran que cuando la lechuza canta es por anuncia una futura desgracia, también se dice que cuando calla es porque se aproxima la fortuna. De tal manera, sería un presagio de buena suerte una lechuza que se encuentre en silencio. También a lo largo de la historia han tenido las lechuzas distintos significados simbólicos. Por ejemplo, fue relacionada la lechuza por los griegos con sabiduría, riqueza y con la diosa Atenea. Describen muchos textos como un mochuelo al acompañante de la diosa, aunque en otros claramente se una lechuza.

El mismo nombre científico del mochuelo, hace referencia a ello, “Athene noctua” y se traduciría pues como “la lechuza de Atenea”. No obstante, con certeza se desconoce el origen de la relación entre la diosa con las lechuzas, el hecho de que fuese Atenea la diosa de las habilidades, de las artes y la sabiduría, hizo pues que su acompañante obtuviera también esta misma visión. Muchas instituciones educativas de todo el mundo a partir de tal simbolismo, han adoptado la figura de los búhos y las lechuzas como símbolo o imagen propia.

Convirtieron los cristianos católicos a las lechuzas en compañeras de los pecadores que estaban en el purgatorio, tal y como dice en los textos sagrados: “Sus casas van a ser habitadas por tristes criaturas y harán allí las lechuzas sus nidos”. Aunque en la tradición celta, nuevamente vuelven a ser estos unos animales de buena suerte, y van surgiendo como una especie de guía entre las criaturas que se encuentran en la tierra y los dioses del inframundo.

Lechuzas de cine

Como ya te compartimos antes, se hicieron las lechuzas muy conocidas gracias a la autora J. K. Rowling y a la publicación de sus libros: la saga de Harry Potter. La más famosa, Hedwig, quien es un hermoso ejemplar de búho nival, Bubo scandicus, animal que acompaña al protagonista, como ya te indicamos en los segmentos anteriores. Brodwin es de la misma especie, Pigwidgeon es el animal que Sirius Black le obsequió a Ron, y se trata nada más y nada menos que de un ejemplar de la especie Otus scops, o sea un autillo.

Es descrita Errol como la vieja lechuza de la familia Weasley, sin embrago verdaderamente tampoco es una lechuza, más bien es un cárabo lapón, de la especie Strix nebulosa. Es Hermes un tecolote oriental o autillo chillón, “Megascops asio”, este animal hace de mascota de Percy Weasley. Es un búho realBubo bubo aquel gran ejemplar con el que cuenta Draco Malfoy.

En el Emporio de la Lechuza, son vendidas una gran variedad de tipos de rapaces nocturnas, ese lugar es una tienda de lechuzas que se localiza en el Callejón Diagon, y se encuentra entre las más vendidas aquellas lechuzas comunes, Tyto alba, aunque también puedes encontrar Strix aluco, cárabos comunes. Puedes comprar ambas especies por solo 10 galeones, que es una moneda del mundo mágico. Ha hablado la propia autora acerca de las lechuzas y los búhos en varias de sus entrevistas y ha dicho lo siguiente:

Las Lechuzas se encuentran presentes en gran cantidad de supersticiones de todo el mundo. Fueron para los Griegos, el emblema de Atenea, quien fuera la Diosa de la Sabiduría y de la Guerra, de tal manera que ver una Lechuza volando encima del ejército Griego, se consideraba como un buen augurio y se aproximaba la victoria. No obstante, la Lechuza era un ave portadora de mala fortuna, para los romanos ya que solamente predecía muertes y desastres.

Muchos son los que creen en Gran Bretaña, que este pájaro trae mala suerte, si se ve una Lechuza a la luz del día, superstición de la cual me burlé dice la autora. En el primer capítulo de La Piedra Filosofal, en donde sucede el repentino estallido a plena luz del día de Lechuzas volando, significaba señal de muy buena suerte, aunque esto no lo supieran los Muggles.

Lechuzas épicas

Entre los muchos personajes representados en la cultura que son lechuzas, bien sea en películas, n libros o en los dibujos animados, es interesante saber que Disney no tiene lechuzas entre sus personajes. Se cuenta una historia que dice que Walt Disney, cuando era un adolescente, se asustó cuando tuvo un encuentro con una lechuza y seguidamente la mató lanzándola contra un árbol.

Ya este emblemático empresario de mayor, arrepentido de tal acto, juró no matar a ningún otro animal y trató de compensar su acción añadiendo búhos en muchas de sus películas animadas, aunque por la razón que sea, estos son búhos, y no son lechuzas. Otras compañías si las han incluido, son además los más épicos de todos los protagonistas de: Los Guardianes de Ga’Hoole, que es una serie de libros que fueron escritos por Kathryn Lasky, y que posteriormente fue llevada al cine como película de animación dirigida, esta obra fue dirigida por Zack Snyder.

Soren es el protagonista de la historia, quien es un joven y valiente macho de lechuza común. Otras lechuzas que tienen mucho peso en el argumento son la familia de éste mismo, Marilla y Noctus, sus padres, Eglantine, quien es su hermanita pequeña, y su hermano Kludd. Nyla es la jefa de los denominados Puros, esta es una hermosa hembra de lechuza quien ejerce de “Reina malvada”. Es un macho de Tyto tenebricosa, su compañero Pico de metal, esta es una especie de lechuza australiana. Además de ser esta película un verdadero espectáculo visual, también nos brinda la posibilidad de conocer a una gran cantidad de especies de rapaces nocturnas.

La diosa lechuza

La relación entre lo femenino y las lechuzas muchas veces ha aparecido en los mitos antiguos, ya hemos hablado un poco sobre la lechuza de Atenea, no obstante muchas otras culturas han relacionado las características que posee esta ave con atributos de diosas, parteras, espíritus femeninos, brujas e inclusive mujeres sabias. Se suele representar en el hinduismo a la diosa Lakshmi montada encima de una rapaz blanca con grandes ojos, que bien pudiera ser una lechuza, cosa que es visto como un presagio de bonanza.

Son consideradas diferentes especies de lechuzas y de búhos como mensajeras divinas de los dioses en la cultura japonesa. Tal relación entre las diosas, la feminidad y las lechuzas, la podemos hallar en las Sheela na Gigs, diosas celtas de la fertilidad, estas son tallas figurativas de unas mujeres desnudas que muestran una vulva exagerada. Recuerdan mucho su cara a la de las lechuzas. Se suelen hallar en iglesias, en los castillos y otros edificios, más aun en Irlanda y en Gran Bretaña.

Un ejemplo bastante conocido de tal tipo de esculturas se encuentra en Kilpeck “Herefordshire, Inglaterra”. La diosa celta primordial es Cailleach, y en ocasiones era representada como una lechuza. Uno de los tantos nombres gaélicos para tal diosa es Cauilleach-oidche, que quiere decir “Bruja de la noche“, en tanto que eran llamadas las lechuzas Cauilleach-oidche-gheal, que vendría significando “Anciana blanca de la noche“. Tanto la lechuza como también la diosa eran para los celtas símbolos de muerte.

Ave del año 2018

La lechuza es el ave del año 2018 y la elección de la lechuza debe reforzar el trabajo de incidencia que se encuentra haciendo SEO/BirdLife en tres procesos legislativos para lograr mejorar el hábitat y las condiciones de este animal, con el objetivo de minimizar sus amenazas directas y poder mejorar el conocimiento acerca de las especies. Tal asociación aún sigue pidiendo de la colaboración ciudadana para lograr identificar las zonas de cría y de nidificación, claro que exhorta que sea siempre sin molestar a las aves, y el programa Noctua es una excelente manera de hacerlo. De esta forma, se intentará completar el Atlas de las Aves en sus tiempos de reproducción.

No son mascotas

El Ave del Año también se encuentra centrando como acción en un ámbito legal internacional, y es que, como otras especies de rapaces nocturnas, ha vivido la lechuza común en los últimos años su momento de fama todo gracias a la saga de Harry Potter, como lo hemos comentado anteriormente, aunque esto, en lugar de ayudar al conocimiento y a la protección de estas aves, ha disparado la comercialización ilegal de las estrigiformes en varias zonas del planeta, como por ejemplo, el Sudeste Asiático.

Hay un repunte sobre la venta de lechuzas y de búhos tras el estreno de cada una de las películas de Harry Potter, en Reino Unido sobre todo, aunque lo que es verdaderamente fundamental y hay que dejarle claro a la población, es que las rapaces nocturnas generalmente, y en particular las lechuzas, no son animales domésticos. Estas aves son animales salvajes, que necesitan vivir en la naturaleza libremente.

Géneros pertenecientes a la familia Tytonidae

  • Lechuzas reales, lechuzas enmascaradas y lechuzas de pasto – Tytoninae.
  • Búho real – Phodilinae.
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